El teatro de Bílbilis

PRIMERA PARTE

Teatro de Bílbilis

Teatro de Bílbilis

Se trata de uno de los monumentos más representativos de la urbe romana. Es el auténtico símbolo de la romanidad, imprescindible en todas y cada una de las ciudades.

El teatro bilbilitano no estaba previsto en la planificación de la gran reforma realizada a partir de época augústea. Desde el primer momento hubo un espacio predestinado para esta obra. El conjunto del foro, templo y teatro iba a ser el principal elemento propagandístico de la población renovada, de su acrecentada romanidad.

El teatro de Bílbilis se sitúa en un profundo barranco entre el montículo de Santa Bárbara y el cerro de Bámbola, lo que obligo a sus constructores a superar las deficiencias de las pendientes mediante una infraestructura mixta, sin abandonar en ningún caso el planteamiento de un teatro adosado al terreno.

En las tareas de acondicionamiento se tuvo que preparar el terreno, tallando la roca a modo escalonado. Se dio la forma previa de lo que sería el graderío con la aplicación directa de placas de revestimiento o rellenando con más de opus caementicium las depresiones naturales.

 

Partes del teatro de Bílbilis

Partes del teatro de Bílbilis

La parte central del graderío (cavea) fue la que planteó mayores problemas, ya que tuvo que ser drenada para dar paso a las aguas que descendían por el desnivel existente por medio de canalizaciones que se llevaron enterradas hasta la zona posterior del edificio de la escena (escaena).

También fue necesario acondicionar el espacio destinado a la orquesta (orchestra, superficie semicircular frente a la escena) y la estructura situada tras la escena (scaenae-frons). Sobre el fondo del barranco, se dispuso la cimentación de la parte delantera de la escena y del scaenaefrons., respectivamente.

El trazado de este edificio cuenta con un diámetro orquestal de 20 m y un desarrollo de 180º completos desde el límite del graderío bajo. La comunicación con el exterior por la parte alta se aseguraba mediante un acceso central  delante del sacellun que coronaba el conjunto y otras dos vías de salida, mientras q en la parte inferior el ingreso se efectuaba por las salas laterales de la escena y por unas entradas al pasillo del graderío medio situadas sobre las anteriores, a las que se llegaba por unas escaleras.

El graderío posee un diámetro de 78 m y su planta es estrictamente semicircular.

La fachada exterior en la parte alta central, la correspondiente al sacellum, sufre un ensanchamiento para albergar dos cajas de escaleras de acceso al teatro, que comunican con el pórtico del graderío superior por ambos lados.

El aludido sacellum dispone de un podio, casi enteramente conservado incluso con el revestimiento de yeso alabastrino. Se puede deducir que era un templete con una fila de columnas empotradas en el muro (pseudoperiptero). Media aproximadamente 11,5 por 7,5 m, con un soportal (peristasis) de seis columnas en los lados largos y de cuatro en los cortos. Se cree que estaba dedicado a un miembro real, a Livia, por paralelismos con Herculano (Italia) o Leptis Magna (Túnez).

En cuanto a la capacidad del teatro, se calcula que tuvo un aforo de 4.622 espectadores, que se podían distribuir  en treinta gradas.

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Otros templos

Se atribuye a la ciudad, por suposiciones y por el hallazgo de diferentes restos, muy fragmentarios, alguna edificación más de carácter religioso. Una de ellas, de orden jónico—a juzgar por los capiteles que se encontraron y la delimitación del posible pódium de soporte—, se localizaba en la calle que subía desde la puerta meridional del Jalón hacia el centro de la urbe.

Los fustes de columnas, de 60 cm de diámetro en caliza blanca de calidad, evidencian un edificio de notables proporciones, tal vez dedicado a alguna advocación femenina; la aparición en las proximidades de una casa unifamiliar (domus) con una espléndida pintura de Isis Fortuna sobre el pequeño altar de su entrada, sugiere la posibilidad de que estuviese consagrado a esta divinidad. Los capiteles, de  muy buena factura, se datarían en el último tercio del siglo I a. C.

En la zona del altar de San Paterno, sobre el espolón que dominaba el río, en una posición muy vistosa, debió de alzarse otro templo de estructura y advocación desconocidas, del que sólo han permanecido los muros de sus cimentaciones, muy degradados.

La gran extensión de la ciudad puede hacer pensar en la existencia de alguna otra edificación más de este tipo, pero por el momento no se han hallado restos identificables.

1.3. Los pórticos

Es posible que los pórticos sean los elementos más significativos en Bílbilis, puesto que constituyen la proyección externa de las terrazas arquitectónicas y la coronación de los criptopórticos. El esquema frontal en rectángulo abierto con un lado corto que se plantea delante del templo se repite en las partes lateral y posterior del mismo, completando así el cierre total del conjunto. Los pórticos sirven para multiplicar el espacio del foro, al tiempo que arbitran ingeniosos sistemas de comunicación con el teatro, por su ala oeste, y albergan los accesos al complejo. En el lado oriental se ha conservado, en su terraza inferior, el critopórtico lateral con el pórtico encima, abierto a la plaza.

El pórtico de la plaza estaría ocupado seguramente por locales comerciales (tabernae) en el lado opuesto a la basílica. La comunicación con el criptopórtico de tránsito se realizaba por medio de una escalinata situada en su extremo norte y apoyada sobre el muro del basamento de un gran edificio, al parecer la curia (senado ciudadano). De éste tan sólo ha quedado el basamento, construido en opus caementicium y de algo más de 8 m de altura, que se encuentra compartimentado interiormente y contiene una cisterna.

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De los pórticos laterales y posteriores del templo, se sabe que se levantaron a altura superior, para acompañar al propio edificio, y que la conexión con el teatro se solucionó mediante pasajes columnados cubiertos que integraban ambas estructuras en un todo unitario, permitiendo acceder al teatro desde el foro y viceversa. En la parte posterior de estos pórticos, al Norte, se localizaron estancias que en épocas posteriores sirvieron de dependencias artesanales (al menos, un taller de metalistería y otro de fabricación de lacas de vidrio para ventanas). Un pequeño sacellum en el camino de acceso al foro.

La cronología del foro se cree que apunta con bastante seguridad a los primeros momentos de la dinastía Julio-Claudia, habiendo sida programado seguramente en época de Augusto, tras la concesión de su estatuto municipal.

Una vez terminada la explicación del foro y todas las construcciones que lo componen dejo un vídeo donde se explica con reproducciones virtuales de todo lo ya comentado en relación con el foro.

Se trata de un vídeo realizado con por el Museo de Calatayud.

VÍDEO (Pinchar aquí para ver el vídeo).

1.2. La basílica de Bílbilis

La basílica del foro de Bílbilis, forma parte de uno de los elementos más importantes del foro. Ésta se dispondría en uno de los lados largos, concretamente en el oeste. Su estructura se erigía sobre un alto basamento, mediante posibles criptopórticos que permitían alcanzar el nivel de la plaza desde el muy inferior de los laterales. Se cimentó con cajones y apoyos de distribución regular muy cuidada; la parte baja de los criptopórticos quizá albergó dependencias vinculadas a funciones públicas (tal vez, la ceca monetal, ya que allí se encontraron un grupo de cospeles para ases hispanorromanos sin acuñar). Sobre este gran soporte se levantaría la basílica, seguramente de tres naves, a juzgar por el trazado de la cimentación de los criptopórticos, o bien de dos naves y un pórtico corrido como fachada en uno de sus laterales, que daría a la plaza del foro. No obstante, es más probable  que se tratase de un edificio de tres naves, de acuerdo con el modelo preferido de la Península Ibérica: Baelo Claudia, Saguntum, Clunia, Conimbriga, Valeria, etc.

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Reconstrucción virtual de la basílica de Bílbilis

 

 

 

Dentro del Foro encontraremos varias edificaciones que merecen un apartado individual para su explicación.

1.1. El templo principal de Bílbilis

El templo principal de Bíbilis se ubica en el foro, pero de él tan sólo subsisten vestigios parciales que, no obstante, permiten delimitar con seguridad su podio y parte de su revestimiento, la escalinata de acceso, el nivel aproximado del pavimento de la sala principal del santuario (cella) y restos parciales de los muros en los cimientos. Éstos con anchuras que oscilan entre los 80 y los 60 cm, estaban realizados en la irregular piedra local, asentada directamente sobre la roca o tras previa preparación de la misma.

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Reconstrucción ideal del templo y el foro imperiales de Bílbilis, según Manuel Martín Bueno y José Luís Jiménez.

 

Del edificio propiamente dicho se han recuperado muy pocos restos, ya que fue desmontado para aprovechar sus sillares, vigas y todo lo que se pudiera utilizar. Algunos fragmentos de sus columnas, cornisas y tejas, planas o cóncavas, son los pocos elementos con los que se contaba para llevar a cabo una reconstrucción plausible sobre el papel. De ello se deduce que este templo tuvo, al menos, dos fases constructivas que se pueden fechar sin demasiadas dificultades, por los escasos pero relevantes materiales encontrados, en época augusto-tiberiana y de Trajano.

En ambas fases se mantuvo el mismo tipo de edificio: hexástilo (con seis columnas en su fachada principal), períptero (con todo su perímetro rodeado por una columnata) y sine posticum (sin puerta en la fachada trasera). Con unas dimensiones considerables de unos 12 metros con un color albo, por la tonalidad de las calizas y los yesos, así como el revestimiento marmóreo, de marmor lunense. Sólo destacarían por su diferente tonalidad el tejado, de tejas rojizas las puertas de madera de roble con herrajes de bronce.

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Planta del templo principal del foro de Bílbilis en la actualidad.

Su posición dominaba sobre el resto aprovechando el condicionamiento que daba el propio terreno, pero, al mismo tiempo, responde al esquema tradicional de foro de la época imperial basado en: el propio templo, la plaza porticada y la basílica.

La comunicación del templo con la plaza que se abría a sus pies se efectuaba mediante una escalera monumental, para cuya construcción se había reservado parte de la roca natural; completada con obra de fábrica, estaba ricamente revestida, como el resto con plaqueado de piedra blanca. Tenía más de 9 m de longitud por casi 8 de anchura y poseía el valor añadido de contribuir a marcar el principio de axialidad que presidía la ordenación de todo el conjunto. Sobre la escalera, y el rellano había un espacio suficiente para colocar un ara de sacrificios, que se ha perdido. La plaza, abierta delante del templo en un nivel inferior, es casi cuadrada, con poco más de 48 m de longitud y algo más de 44 de anchura. Ésta se asemeja a otros ejemplos hispanos, como Ampurias o Baelo Claudia (Colonia, Cádiz). La orientación  de las grandes y gruesas losas de caliza que la pavimentan responde, igualmente, al criterio de axialidad norte-sur que rige toda la obra.

Espacios públicos: foro (templo, basílica y pórticos), otros templos, teatro y termas

El diseño de Bílbilis previó la distribución de espacios para albergar los distintos conjuntos monumentales o públicos. En este blog trataremos los más relevantes por su uso o por la cantidad de ciudadanos que podían acoger.

  1. EL FORO

Es el espacio ciudadano por excelencia en toda población romana. El de Bílbilis se hallaba en la zona central de la ciudad ocupando la parte superior del montículo de Santa Bárbara (situado entre dos cumbres: Bámbola y San Paterno).

Este sector era el más apto para el uso que se pretendía, pero fue necesario unas cotosas obras de infraestructuras previas para este proyecto.

Además estaba ocupado por construcciones preexistentes, de la ciudad preaugústea, que se han podido documentar en la parte sudeste. Estas edificaciones fueron demolidas parcialmente y sus restos quedaron bajo la cimentación de los criptopórticos laterales del foro.

El foro se articula en torno a dos espacios bien delimitados, uno reservado al templo, que se erigió en la parte más alta, y otro destinado a la gran plaza sus pies, rodeado de pórticos y construcciones públicas. Para conseguir la superficie se realizó un trazado regular de cimientos y asientos de muros y apoyos; y para obtener la plaza de 50 m de longitud, se eliminó parte de la cima de la elevación donde se situaba el foro. De esta manera se dejaba una pared al sur tallada en roca que servía de fondo a este espacio y marcaba el límite con el frente del templo. La piedra extraída se utilizó como material de relleno para nivelar el resto de la extensión de la plaza, que quedaba marcada por retalles en la roca, en el frente y en los laterales. Sobre estos últimos se asentaron muros de contención de yeso alabastrino, que daban una apariencia de aparejo regular, que luego sustentarán los pórticos mediante columnas y pilares.

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Reconstrucción virtual del foro de Bílbilis.

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El frente de la plaza se cerró mediante una gran cisterna a modo de cirptopórtico abovedado, realizado en argamasa y mortero mezclado con piedra. (opus caementicium). Esta gran cisterna tenía una función doble: delimitaba la plaza, actuando de contrafuerte, y, al mismo tiempo, recogía las aguas que vertían hacia el interior de los tejados de los pórticos perimetrales, gracias a una arqueta en el extremo sur.

El límite de la excavación del terreno para abrir la plaza coincidía con el inicio del espacio reservado al templo.

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Reconstrucción moderna del foro de Bílbilis en el yacimiento.

Sistema de construcción

Las campañas de excavaciones nos han llevado a conocer ciertos aspectos pocos conocidos anteriormente en relación a los procedimientos utilizados por los bilbilitanos para la construcción de sus espectaculares edificios.

Debido a lo complicado de la topografía de la zona se realizó la construcción en terrazas, sistema propio de las ciudades griegas, con la implantación de la ordenación ortogonal (en cuadrícula), génesis del urbanismo moderno.

 

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La terraza permite sacar partido a espacios que de otra forma no sólo quedarían desaprovechados, sino que serían causa de riesgo para las edificaciones instaladas. Este sistema era utilizado por los romanos desde épocas anteriores a la República. Además decir que aparte de su función arquitectónica facilitaba una escenografía muy teatral.

En Bílbilis no hubiera sido posible disponer de la amplitud necesaria para el conjunto del foro y templo, así como del teatro o las termas, si no se hubiera realizado una costosa adaptación del terreno. De esta forma se organiza una ciudad en terrazas, con un plano ortogonal y al mismo tiempo, organizar los canales de abastecimiento de agua potable y de evacuación de aguas residuales.

Para la habilitación de las terrazas se optó la utilización de muros de contención. Lo muros perfectamente trabados se levantaban con piedra del lugar. Esto da lugar a una singular belleza y, sobre todo, a una gran efectividad y resistencia.

En la construcción de viviendas se trazaba sobre el terreno el plano del edificio y, a continuación, se realizaba la excavación de la planta baja. De esta manera se conseguía una cimentación sólida. La piedra extraída se utilizaba para subir las paredes exteriores hasta una altura que variaba en función de las dimensiones totales de la construcción. Seguidamente se continuaba con adobe crudo, la mayor parte de las veces con tapial.

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Para el solado de habitaciones y pavimentos se utilizaba un picado fino de la piedra resultante de la extracción o de las tallas de preparación de muros, convenientemente machacada, que se homogeneizaba con morteros blancos o coloreados e, incluso, con pavimentos de opus signinum (polvo de ladrillo o teja, con sencillos dibujos hechos con pequeñas piedras), a los que añadían fragmentos de cerámica. Los suelos más pobres se realizaban con una mezcla de tierra con cal; y debidamente apisonados, resultaban muy duros y limpios.

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La ciudad

Reconstrucción ideal de BÍlbilis

Reconstrucción ideal de Bílbilis

Impresiona el enclave en el que se asientan sus magníficas ruinas. Y esto sucede porque Bílbilis era un núcleo que debía controlar unos caminos: se erigía en una situación estratégica que había hecho de sus habitantes unos privilegiados, capaces de comunicarse con los lugares más variados y lejanos a través de sus rutas.

Localizada en el valle del río Jalón, hasta su confluencia con el Ebro por Alagón, por donde se podía penetrar cómodamente en la meseta castellana: todo ello siguiendo en época romana la vía 34 del Itinerario de Antonino, unas de las principales arterias de Hispania. Pero no era ésta la única ruta. Había dos rutas más, una trasversal que comunicando el valle del Jalón con la costa Levantina. Asimismo, era el puno de partida, del camino que conducía a Numancia. Finalmente, un itinerario que llevaba a lo que hoy es el Campo de Cariñena y que conducía a Caesaraugusta.

Bílbilis está emplazada en un lugar singular, sobre un peñón de 711m de altura que domina una gran extensión de terreno, y se encuentra rodeada por los dos ríos ya nombrados anteriormente, el Jalón y el Ribota.

La ciudad se encuentra encaramada en la ladera de Bámbola y con sus tres cumbres: la propia Bámbola, San Paterno y Santa Bárbara.

Bílbilis estaba diseñada para ser monumental, al menos desde que Augusto decidiera promocionar los núcleos hispanos.

Una vez que hemos hablado del yacimiento arqueológico y la historia de la ciudad de Bílbilis, a continuación pasaremos a explicar cómo era la ciudad.

En estos próximos bloques trataremos la topografía, el urbanismo y el sistema de construcción.

 

Bílbilis y su historia: origen, desarrollo, esplendor y crisis

3. Crisis

En la Antigüedad Tardía se produce un declive evidente que se reflejara no sólo en la ausencia de reformas e inversiones urbanas, sino también en la progresiva despoblación. Los habitantes de las pequeñas ciudades se marcharon al campo, a las villas rurales, o a las grandes urbes. Bílbilis es uno de los centros que sufre este fenómeno, documentado por el abandono de monumentos y viviendas.

La situación no volverá a normalizarse  y Bílbilis seguirá perdiendo importancia; sus habitantes sobreviven con dificultades. Las reparaciones ocasionales o el reaprovechamiento de monumentos, como el teatro y las termas, olvidando su uso original y utilizándolos para otras cuestiones, dejando una clara evidencia de la precariedad del momento. Las termas se trasformaron en simples viviendas, igual que la parte alta del teatro. El foro también se vio afectado produciéndose ocultaciones y saqueos.

En la transición a la época visigoda ha dejado pocos testimonios, pero se sabe que entre los siglos IV y VIII Bílbilis estuvo habitada por una pequeña población.

La llegada, en el año 714, de los musulmanes hasta esas tierras no causó sorpresa ni resistencia. Simplemente fue un cambio de dueño, que quizá trajese tiempos de bonanza.